JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD MADRID 2011

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 Ya puedes inscribirte en la JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD MADRID 2011.

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Tambien en www.franciscanosofm.es

 

YO VOY. Y TÚ, ¿A QUÉ ESPERAS?

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ENCUENTRO DE JÓVENES FRANCISCANOS

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NTRO DE JÓVENES FRANCISCANOS

“TRPASOS DE CRISTO Y FRANCISCO DE ASÍS”

 

ENCUENTRO DE JÓVENES FRANCISCANOS

“TRAS LOS PASOS DE CRISTO Y FRANCISCO DE ASÍS”

Como ya sabrás en Agosto de 2011 tendremos la JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD (JMJ Madrid). Por ello, este encuentro tiene la finalidad de prepararnos a dicha jornada dándole más calidad desde nuestro carisma franciscano.

 

Lo que proponemos es un retiro espiritual, es decir:

-          Un encuentro donde profundizar la experiencia de Dios a través de momentos de oración tanto personales como comunitarios.

-          Un encuentro donde tener un mayor conocimiento y vivencia del carisma franciscano con sus respectivos valores (sencillez, alegría, fraternidad…).

-          Un encuentro donde conozcas a la FAMILIA FRANCISCANA (Franciscanos, Clarisas, Concepcionistas, Franciscanas de la Purísima). Tendremos catequesis franciscanas.

-          Un encuentro donde compartir la vida. Para ello, trabajaremos nuestras relaciones fraternas con las catequesis de preparación para la JMJ Madrid 2011.


HORARIO

VIERNES, 3 DE DICIEMBRE

21:00 h   LLEGADA A SANTA CATALINA DEL MONTE (LA ALBERCA – MURCIA). 

21:30 h   CENA COMPARTIDA

22:15 h   PASEO NOCTURNO Y ORACIÓN DE LA NOCHE EN CASTILLO

24:00 h   DORMIDA

 

SÁBADO, 4 DE DICIEMBRE

08:30 h   LEVANTARSE. ASEO.

09:00 h   ORACIÓN DE LA MAÑANA

09:45 h   DESAYUNO

10:30 h   EN CAMINO. MARCHA AL PAISAJE LUNAR Y CASA DE ORACIÓN. CATEQUESIS PREPARATORIA A LA JMJ.

13:15 h   TIEMPO DE ORACIÓN PERSONAL (CASA DE ORACIÓN)

14.00 h   COMIDA (bocatas)

15:00 h   EN CAMINO. VISITA DE LA CRESTA DEL GALLO. VISITA DEL SANTUARIO DE NTRA. SRA. DE LA FUENSANTA (rezo del Rosario)

18:30 h   MERIENDA

19:00 h   CATEQUESIS FRANCISCANA EN CONCEPCIONISTAS DE ALGEZARES

20:15 h   ORACIÓN DE LA TARDE.  

21:15 h   CENA

22:00 h  TIEMPO DE RECREACIÓN

24:00 h   DORMIDA

 

DOMINGO, 5 DE DICIEMBRE

8.30 h     LEVANTARSE. ASEO.

09:00 h   ORACIÓN DE LA MAÑANA

09:45 h   DESAYUNO

10:30 h   TIEMPO DE LA PALABRA

11.15 h   ENSAYO DE CANTOS

12:00 h   MISA

13:00 h   TIEMPO LIBRE. JUEGOS Y DEPORTE.

14:00 h   COMIDA

17:00 h   CATEQUESIS FRANCISCANA –

ENCUENTRO CON FRANCISCANAS DE LA PURÍSIMA

19:00 h   VISITA CULTURAL EN MURCIA

20:30 h   CENA LIBRE (EN MURCIA)

21:30 h   SUBIDA A SANTA CATALINA

22:30 h   PROYECCIÓN DE PELÍCULA

24:30 h   DORMIDA

 

LUNES, 6 DE DICIEMBRE

09:00 h   LEVANTARSE. ASEO.

09:30 h   DESAYUNO

10:15 h   ORACIÓN DE LA MAÑANA

11.00 h   EN CAMINO. ENCUENTRO CON HERMANAS CLARISAS. CATEQUESIS FRANCISCANA.

12:30 h   HORA INTERMEDIA.

14:00 h   COMIDA

15:00 h   FOTO DE GRUPO

16.00 h   FIN DE CONVIVENCIA.

 

 

 

DATOS SOBRE EL ENCUENTRO

 

FECHAS: Del 3 al 6 de diciembre de 2010. Llegada el día 3 por la noche (a las 21.00 h) y termina el día 6 (a las 16:00 h).

LUGAR: Convento Franciscano Santa Catalina del Monte (La Alberca – Murcia). El transporte para llegar en autobús desde Murcia capital es la Línea 6 A, en la plaza de santa Isabel (en Gran Vía), y el autobús hace para en El Estanco (avisar al conductor).

PRECIO: 10 € + TRANSPORTE (NO INCLUÍDO)

EDADES: A partir de 17 años. con ganas de hacer amigos y encontrarse con dios.

FECHA TOPE DE INSCRIPCIÓN: 1 de diciembre, miércoles

REMITIR LA INCRIPCIÓN A: fr. ANTONIO JIMÉNEZ, franciscano en: ajimenezofm@hotmail.com o en tf: 616 83 01 97

NO OLVIDES TRAER:

-          La cena del viernes por la noche para compartir

-          Colchoneta, esterilla y saco de dormir para el suelo en salón

-          Si eres músico, tráete el instrumento

MENSAJE DEL PAPA BENEDICTO XVI PARA LA JMJ MADRID 2011

http://pastoralfranciscanos.blogspot.es/img/fano4.jpg ARRAIGADOS Y EDIFICADOS EN CRISTO, FIRMES EN LA FE (Col 2,7)

Mensaje del Papa Benedicto XVI para la
XXVI Jornada Mundial de la Juventud 2011

Queridos amigos

Pienso con frecuencia en la Jornada Mundial de la Juventud de Sydney, en el 2008. Allí vivimos una gran fiesta de la fe, en la que el Espíritu de Dios actuó con fuerza, creando una intensa comunión entre los participantes, venidos de todas las partes del mundo. Aquel encuentro, como los precedentes, ha dado frutos abundantes en la vida de muchos jóvenes y de toda la Iglesia. Nuestra mirada se dirige ahora a la próxima Jornada Mundial de la Juventud, que tendrá lugar en Madrid, en el mes de agosto de 2011. Ya en 1989, algunos meses antes de la histórica caída del Muro de Berlín, la peregrinación de los jóvenes hizo un alto en España, en Santiago de Compostela. Ahora, en un momento en que Europa tiene que volver a encontrar sus raíces cristianas, hemos fijado nuestro encuentro en Madrid, con el lema: «Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe» (cf. Col 2, 7). Los invito a este evento tan importante para la Iglesia en Europa y para la Iglesia universal. Además, quisiera que todos los jóvenes, tanto los que comparten nuestra fe, como los que vacilan, dudan o no creen, puedan vivir esta experiencia, que puede ser decisiva para la vida: la experiencia del Señor Jesús resucitado y vivo, y de su amor por cada uno de nosotros.

1. En las fuentes de las aspiraciones más grandes de ustedes

En cada época, también en nuestros días, numerosos jóvenes sienten el profundo deseo de que las relaciones interpersonales se vivan en la verdad y la solidaridad. Muchos manifiestan la aspiración de construir relaciones auténticas de amistad, de conocer el verdadero amor, de fundar una familia unida, de adquirir una estabilidad personal y una seguridad real, que puedan garantizar un futuro sereno y feliz.

Al recordar mi juventud, veo que, en realidad, la estabilidad y la seguridad no son las cuestiones que más ocupan la mente de los jóvenes. Sí, la cuestión del lugar de trabajo, y con ello la de tener el porvenir asegurado, es un problema grande y apremiante, pero al mismo tiempo la juventud sigue siendo la edad en la que se busca una vida más grande. Al pensar en mis años de entonces, sencillamente, no queríamos perdernos en la mediocridad de la vida aburguesada. Queríamos lo que era grande, nuevo. Queríamos encontrar la vida misma en su inmensidad y belleza. Ciertamente, eso dependía también de nuestra situación. Durante la dictadura nacionalsocialista y la guerra, estuvimos, por así decir, “encerrados” por el poder dominante. Por ello, queríamos salir afuera para entrar en la abundancia de las posibilidades del ser hombre. Pero creo que, en cierto sentido, este impulso de ir más allá de lo habitual está en cada generación.

Desear algo más que la cotidianidad regular de un empleo seguro y sentir el anhelo de lo que es realmente grande forma parte del ser joven. ¿Se trata sólo de un sueño vacío que se desvanece cuando uno se hace adulto? No, el hombre en verdad está creado para lo que es grande, para el infinito. Cualquier otra cosa es insuficiente. San Agustín tenía razón: nuestro corazón está inquieto, hasta que no descansa en Ti. El deseo de la vida más grande es un signo de que Él nos ha creado, de que llevamos su “huella”. Dios es vida, y cada criatura tiende a la vida; en un modo único y especial, la persona humana, hecha a imagen de Dios, aspira al amor, a la alegría y a la paz. Entonces comprendemos que es un contrasentido pretender eliminar a Dios para que el hombre viva. Dios es la fuente de la vida; eliminarlo equivale a separarse de esta fuente e, inevitablemente, privarse de la plenitud y la alegría: «sin el Creador la criatura se diluye» (Con. Ecum. Vaticano. II, Const. Gaudium et Spes, 36). La cultura actual, en algunas partes del mundo, sobre todo en Occidente, tiende a excluir a Dios, o a considerar la fe como un hecho privado, sin ninguna relevancia en la vida social. Aunque el conjunto de los valores, que son el fundamento de la sociedad, provenga del Evangelio –como el sentido de la dignidad de la persona, de la solidaridad, del trabajo y de la familia–, se constata una especie de “eclipse de Dios”, una cierta amnesia, más aún, un verdadero rechazo del cristianismo y una negación del tesoro de la fe recibida, con el riesgo de perder aquello que más profundamente nos caracteriza.

Por este motivo, queridos amigos, los invito a intensificar el camino de fe en Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo. Ustedes son el futuro de la sociedad y de la Iglesia. Como escribía el apóstol Pablo a los cristianos de la ciudad de Colosas, es vital tener raíces y bases sólidas. Esto es verdad, especialmente hoy, cuando muchos no tienen puntos de referencia estables para construir su vida, sintiéndose así profundamente inseguros. El relativismo que se ha difundido, y para el que todo da lo mismo y no existe ninguna verdad, ni un punto de referencia absoluto, no genera verdadera libertad, sino inestabilidad, desconcierto y un conformismo con las modas del momento. Ustedes, jóvenes, tienen el derecho de recibir de las generaciones que los preceden puntos firmes para hacer sus opciones y construir la propia vida, del mismo modo que una planta pequeña necesita un apoyo sólido hasta que crezcan sus raíces, para convertirse en un árbol robusto, capaz de dar fruto.

2. Arraigados y edificados en Cristo

Para poner de relieve la importancia de la fe en la vida de los creyentes, quisiera detenerme en tres términos que san Pablo utiliza en: «Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe» (cf. Col 2, 7). Aquí podemos distinguir tres imágenes: “arraigado” evoca el árbol y las raíces que lo alimentan; “edificado” se refiere a la construcción; “firme” alude al crecimiento de la fuerza física o moral. Se trata de imágenes muy elocuentes. Antes de comentarlas, hay que señalar que en el texto original las tres expresiones, desde el punto de vista gramatical, están en pasivo: quiere decir, que es Cristo mismo quien toma la iniciativa de arraigar, edificar y hacer firmes a los creyentes.

La primera imagen es la del árbol, firmemente plantado en el suelo por medio de las raíces, que le dan estabilidad y alimento. Sin las raíces, sería llevado por el viento, y moriría. ¿Cuáles son nuestras raíces? Naturalmente, los padres, la familia y la cultura de nuestro país son un componente muy importante de nuestra identidad. La Biblia nos muestra otra más. El profeta Jeremías escribe: «Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza: será un árbol plantado junto al agua, que junto a la corriente echa raíces; cuando llegue el estío no lo sentirá, su hoja estará verde; en año de sequía no se inquieta, no deja de dar fruto» (Jer 17, 7-8). Echar raíces, para el profeta, significa volver a poner su confianza en Dios. De Él viene nuestra vida; sin Él no podríamos vivir de verdad. «Dios nos ha dado vida eterna y esta vida está en su Hijo» (1 Jn 5,11). Jesús mismo se presenta como nuestra vida (cf. Jn 14, 6). Por ello, la fe cristiana no es sólo creer en la verdad, sino sobre todo una relación personal con Jesucristo. El encuentro con el Hijo de Dios proporciona un dinamismo nuevo a toda la existencia. Cuando comenzamos a tener una relación personal con Él, Cristo nos revela nuestra identidad y, con su amistad, la vida crece y se realiza en plenitud. Existe un momento en la juventud en que cada uno se pregunta: ¿qué sentido tiene mi vida, qué finalidad, qué rumbo debo darle? Es una fase fundamental que puede turbar el ánimo, a veces durante mucho tiempo. Se piensa cuál será nuestro trabajo, las relaciones sociales que hay que establecer, qué afectos hay que desarrollar… En este contexto, vuelvo a pensar en mi juventud. En cierto modo, muy pronto tomé conciencia de que el Señor me quería sacerdote. Pero más adelante, después de la guerra, cuando en el seminario y en la universidad me dirigía hacia esa meta, tuve que reconquistar esa certeza. Tuve que preguntarme: ¿es éste de verdad mi camino? ¿Es de verdad la voluntad del Señor para mí? ¿Seré capaz de permanecerle fiel y estar totalmente a disposición de Él, a su servicio? Una decisión así también causa sufrimiento. No puede ser de otro modo. Pero después tuve la certeza: ¡así está bien! Sí, el Señor me quiere, por ello me dará también la fuerza. Escuchándole, estando con Él, llego a ser yo mismo. No cuenta la realización de mis propios deseos, sino su voluntad. Así, la vida se vuelve auténtica.

Como las raíces del árbol lo mantienen plantado firmemente en la tierra, así los cimientos dan a la casa una estabilidad perdurable. Mediante la fe, estamos arraigados en Cristo (cf. Col 2, 7), así como una casa está construida sobre los cimientos. En la historia sagrada tenemos numerosos ejemplos de santos que han edificado su vida sobre la Palabra de Dios. El primero Abrahán. Nuestro padre en la fe obedeció a Dios, que le pedía dejar la casa paterna para encaminarse a un país desconocido. «Abrahán creyó a Dios y se le contó en su haber. Y en otro pasaje se le llama “amigo de Dios”» (St 2, 23). Estar arraigados en Cristo significa responder concretamente a la llamada de Dios, fiándose de Él y poniendo en práctica su Palabra. Jesús mismo reprende a sus discípulos: «¿Por qué me llaman: “¡Señor, Señor!”, y no hacen lo que digo?» (Lc 6, 46). Y recurriendo a la imagen de la construcción de la casa, añade: «El que se acerca a mí, escucha mis palabras y las pone por obra… se parece a uno que edificaba una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo tambalearla, porque estaba sólidamente construida» (Lc 6, 47-48).

Queridos amigos, construyan su casa sobre roca, como el hombre que “cavó y ahondó”. Intenten también ustedes acoger cada día la Palabra de Cristo. Escuchenlo como al verdadero Amigo con quien compartir el camino de su vida. Con Él a tu lado serán capaces de afrontar con valentía y esperanza las dificultades, los problemas, también las desilusiones y los fracasos. Continuamente se les presentarán propuestas más fáciles, pero ustedes mismos se darán cuenta de que se revelan como engañosas, no dan serenidad ni alegría. Sólo la Palabra de Dios nos muestra la auténtica senda, sólo la fe que nos ha sido transmitida es la luz que ilumina el camino. Acojan con gratitud este don espiritual que han recibido de sus familias y esfuércense por responder con responsabilidad a la llamada de Dios, convirtiéndose en adultos en la fe. No crean a los que les digan que no necesitan a los demás para construir su vida. Apóyense, en cambio, en la fe de sus seres queridos, en la fe de la Iglesia, y agradezcan al Señor el haberla recibido y haberla hecho propia.

3. Firmes en la fe

Estén «arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe» (cf. Col 2, 7). La carta de la cual está tomada esta invitación, fue escrita por san Pablo para responder a una necesidad concreta de los cristianos de la ciudad de Colosas. Aquella comunidad, de hecho, estaba amenazada por la influencia de ciertas tendencias culturales de la época, que apartaban a los fieles del Evangelio. Nuestro contexto cultural, queridos jóvenes, tiene numerosas analogías con el de los colosenses de entonces. En efecto, hay una fuerte corriente de pensamiento laicista que quiere apartar a Dios de la vida de las personas y la sociedad, planteando e intentando crear un “paraíso” sin Él. Pero la experiencia enseña que el mundo sin Dios se convierte en un “infierno”, donde prevalece el egoísmo, las divisiones en las familias, el odio entre las personas y los pueblos, la falta de amor, alegría y esperanza. En cambio, cuando las personas y los pueblos acogen la presencia de Dios, le adoran en verdad y escuchan su voz, se construye concretamente la civilización del amor, donde cada uno es respetado en su dignidad y crece la comunión, con los frutos que esto conlleva. Hay cristianos que se dejan seducir por el modo de pensar laicista, o son atraídos por corrientes religiosas que les alejan de la fe en Jesucristo. Otros, sin dejarse seducir por ellas, sencillamente han dejado que se enfriara su fe, con las inevitables consecuencias negativas en el plano moral.

El apóstol Pablo recuerda a los hermanos, contagiados por las ideas contrarias al Evangelio, el poder de Cristo muerto y resucitado. Este misterio es el fundamento de nuestra vida, el centro de la fe cristiana. Todas las filosofías que lo ignoran, considerándolo “necedad” (1 Co 1, 23), muestran sus límites ante las grandes preguntas presentes en el corazón del hombre. Por ello, también yo, como Sucesor del apóstol Pedro, deseo confirmarlos en la fe (cf. Lc 22, 32). Creemos firmemente que Jesucristo se entregó en la Cruz para ofrecernos su amor; en su pasión, soportó nuestros sufrimientos, cargó con nuestros pecados, nos consiguió el perdón y nos reconcilió con Dios Padre, abriéndonos el camino de la vida eterna. De este modo, hemos sido liberados de lo que más atenaza nuestra vida: la esclavitud del pecado, y podemos amar a todos, incluso a los enemigos, y compartir este amor con los hermanos más pobres y en dificultad.

Queridos amigos, la cruz a menudo nos da miedo, porque parece ser la negación de la vida. En realidad, es lo contrario. Es el “sí” de Dios al hombre, la expresión máxima de su amor y la fuente de donde mana la vida eterna. De hecho, del corazón de Jesús abierto en la cruz ha brotado la vida divina, siempre disponible para quien acepta mirar al Crucificado. Por eso, quiero invitarlos a acoger la cruz de Jesús, signo del amor de Dios, como fuente de vida nueva. Sin Cristo, muerto y resucitado, no hay salvación. Sólo Él puede liberar al mundo del mal y hacer crecer el Reino de la justicia, la paz y el amor, al que todos aspiramos.

 

4. Creer en Jesucristo sin verlo

En el Evangelio se nos describe la experiencia de fe del apóstol Tomás cuando acoge el misterio de la cruz y resurrección de Cristo. Tomás, uno de los doce apóstoles, siguió a Jesús, fue testigo directo de sus curaciones y milagros, escuchó sus palabras, vivió el desconcierto ante su muerte. En la tarde de Pascua, el Señor se aparece a los discípulos, pero Tomás no está presente, y cuando le cuentan que Jesús está vivo y se les ha aparecido, dice: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo» (Jn 20, 25).

También nosotros quisiéramos poder ver a Jesús, poder hablar con Él, sentir más intensamente aún su presencia. A muchos se les hace hoy difícil el acceso a Jesús. Muchas de las imágenes que circulan de Jesús, y que se hacen pasar por científicas, le quitan su grandeza y la singularidad de su persona. Por ello, a lo largo de mis años de estudio y meditación, fui madurando la idea de transmitir en un libro algo de mi encuentro personal con Jesús, para ayudar de alguna forma a ver, escuchar y tocar al Señor, en quien Dios nos ha salido al encuentro para darse a conocer. De hecho, Jesús mismo, apareciéndose nuevamente a los discípulos después de ocho días, dice a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo, sino creyente» (Jn 20, 27). También para nosotros es posible tener un contacto sensible con Jesús, meter, por así decir, la mano en las señales de su Pasión, las señales de su amor. En los Sacramentos, Él se nos acerca en modo particular, se nos entrega. Queridos jóvenes, aprendan a “ver”, a “encontrar” a Jesús en la Eucaristía, donde está presente y cercano hasta entregarse como alimento para nuestro camino; en el Sacramento de la Penitencia, donde el Señor manifiesta su misericordia ofreciéndonos siempre su perdón. Reconozcan y sirvan a Jesús también en los pobres y enfermos, en los hermanos que están en dificultad y necesitan ayuda.

Entablen y cultiven un diálogo personal con Jesucristo, en la fe. Conózcanlo mediante la lectura de los Evangelios y del Catecismo de la Iglesia Católica; hablen con Él en la oración, confíen en Él. Nunca los traicionará. «La fe es ante todo una adhesión personal del hombre a Dios; es al mismo tiempo e inseparablemente el asentimiento libre a toda la verdad que Dios ha revelado» (Catecismo de la Iglesia Católica, 150). Así podrán adquirir una fe madura, sólida, que no se funda únicamente en un sentimiento religioso o en un vago recuerdo del catecismo de la infancia. Podrán conocer a Dios y vivir auténticamente de Él, como el apóstol Tomás, cuando profesó abiertamente su fe en Jesús: «¡Señor mío y Dios mío!».

5. Sostenidos por la fe de la Iglesia, para ser testigos

En aquel momento Jesús exclama: «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto» (Jn 20, 29). Pensaba en el camino de la Iglesia, fundada sobre la fe de los testigos oculares: los Apóstoles. Comprendemos ahora que nuestra fe personal en Cristo, nacida del diálogo con Él, está vinculada a la fe de la Iglesia: no somos creyentes aislados, sino que, mediante el Bautismo, somos miembros de esta gran familia, y es la fe profesada por la Iglesia la que asegura nuestra fe personal. El Credo que proclamamos cada domingo en la Eucaristía nos protege precisamente del peligro de creer en un Dios que no es el que Jesús nos ha revelado: «Cada creyente es como un eslabón en la gran cadena de los creyentes. Yo no puedo creer sin ser sostenido por la fe de los otros, y por mi fe yo contribuyo a sostener la fe de los otros» (Catecismo de la Iglesia Católica, 166). Agradezcamos siempre al Señor el don de la Iglesia; ella nos hace progresar con seguridad en la fe, que nos da la verdadera vida (cf. Jn 20, 31).

En la historia de la Iglesia, los santos y mártires han sacado de la cruz gloriosa la fuerza para ser fieles a Dios hasta la entrega de sí mismos; en la fe han encontrado la fuerza para vencer las propias debilidades y superar toda adversidad. De hecho, como dice el apóstol Juan: «¿quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?» (1 Jn 5, 5). La victoria que nace de la fe es la del amor. Cuántos cristianos han sido y son un testimonio vivo de la fuerza de la fe que se expresa en la caridad. Han sido artífices de paz, promotores de justicia, animadores de un mundo más humano, un mundo según Dios; se han comprometido en diferentes ámbitos de la vida social, con competencia y profesionalidad, contribuyendo eficazmente al bien de todos. La caridad que brota de la fe les ha llevado a dar un testimonio muy concreto, con la palabra y las obras. Cristo no es un bien sólo para nosotros mismos, sino que es el bien más precioso que tenemos que compartir con los demás. En la era de la globalización, sean testigos de la esperanza cristiana en el mundo entero: son muchos los que desean recibir esta esperanza. Ante la tumba del amigo Lázaro, muerto desde hacía cuatro días, Jesús, antes de volver a llamarlo a la vida, le dice a su hermana Marta: «Si crees, verás la gloria de Dios» (Jn 11, 40). También ustedes, si creen, si saben vivir y dar cada día testimonio de la fe, serán un instrumento que ayudará a otros jóvenes como ustedes a encontrar el sentido y la alegría de la vida, que nace del encuentro con Cristo.

6. Hacia la Jornada Mundial de Madrid

Queridos amigos, les reitero la invitación a asistir a la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid. Con profunda alegría, los espero a cada uno personalmente. Cristo quiere afianzarlos en la fe por medio de la Iglesia. La elección de creer en Cristo y de seguirlo no es fácil. Se ve obstaculizada por nuestras infidelidades personales y por muchas voces que nos sugieren vías más fáciles. No se desanimen, busquen más bien el apoyo de la comunidad cristiana, el apoyo de la Iglesia. A lo largo de este año, prepárense intensamente para la cita de Madrid con sus obispos, sacerdotes y responsables de la pastoral juvenil en las diócesis, en las comunidades parroquiales, en las asociaciones y los movimientos. La calidad de nuestro encuentro dependerá, sobre todo, de la preparación espiritual, de la oración, de la escucha en común de la Palabra de Dios y del apoyo recíproco.

Queridos jóvenes, la Iglesia cuenta con ustedes. Necesita de su fe viva, de su caridad creativa y el dinamismo de la esperanza de ustedes. La presencia de ustedes renueva la Iglesia, la rejuvenece y le da un nuevo impulso. Por ello, las Jornadas Mundiales de la Juventud son una gracia no sólo para ustedes, sino para todo el Pueblo de Dios. La Iglesia en España se está preparando intensamente para acogerlos y vivir la experiencia gozosa de la fe. Agradezco a las diócesis, las parroquias, los santuarios, las comunidades religiosas, las asociaciones y los movimientos eclesiales, que están trabajando con generosidad en la preparación de este evento. El Señor no dejará de bendecirlos. Que la Virgen María acompañe este camino de preparación. Ella, al anuncio del Ángel, acogió con fe la Palabra de Dios; con fe consintió que la obra de Dios se cumpliera en ella. Pronunciando su “fiat”, su “sí”, recibió el don de una caridad inmensa, que la impulsó a entregarse enteramente a Dios. Que Ella interceda por todos ustedes, para que en la próxima Jornada Mundial puedan crecer en la fe y en el amor. Les aseguro mi recuerdo paterno en la oración y los bendigo de corazón.

Vaticano, 6 de agosto de 2010, Fiesta de la Transfiguración del Señor.

BENEDICTUS PP. XVI

RETIRO ESPIRITUAL PARA JÓVENES

Provincia Franciscana de Cartagena - Pastoral Juvenil Vocacional

                Estimado herman@ en Cristo y Francisco de Asís: Paz y Bien.

                Desde la Pastoral Juvenil os proponemos un RETIRO ESPIRITUAL PARA JÓVENES. Hemos pensado en un convento de vida contemplativa.

LUGAR: El convento de Santa Clara, en ciudad de Hellín (Albacete). Está situado a dos kilómetros aproximadamente en las afueras de la ciudad, en dirección a la carretera de Liétor. Encontrarás un camino que sale a la izquierda que pone “camino de santa Clara” y descendiendo  a pocos metros encontrarás el convento.

DÍA: 27 de febrero de 2010, sábado. Empezamos a las 10:00 h de la mañana y terminamos después de la misa de la tarde (18:00 h).

EDAD: El retiro está pensado para jóvenes a partir de 17 años, con límite de edad a los 30 años. No hace falta que tengas una experiencia profunda de oración, sino que tengas inquietud y ganas de dedicar un tiempo a Dios, a los demás y, sobre todo, a ti mismo. Está abierto a todos los jóvenes que deseen tener una experiencia de Dios y compartir su fe con otros jóvenes.

TEMA: En el retiro espiritual se impartirá una charla con el título: “Santa Clara, mujer apasionada por Dios”.

DINÁMICA: 

11:00 h - Presentaciones de participantes

11:15 h - Oración de la mañana

12:30 h – Charla- Meditación

13:15 h - Tiempo de oración y reflexión personal

14:00 h - Comida (no hace falta traer comida)  

15:00 h – Proyección sobre san Francisco y Santa Clara

16:00 h  - Ensayo de cantos de meditación, Taizé, etc

16:45 h -  Café- Tertulia. Encuentro con las hermanas clarisas.

18:00 h – Eucaristía compartida con las Clarisas

19:00 h – Fin de encuentro y Foto de grupo

INSCRIPCIÓN: Es necesario inscribirse antes del 24 de febrero para saber el número de participantes y procedencia.  Ponte en contacto con Fray Antonio Jiménez, franciscano. Lo puedes hacer en el teléfono 616 83 01 97 escribe al correo ajimenezofm@hotmail.com. Que cada uno gestione el transporte, es decir, el modo de llegar al convento.

RETIRO ESPIRITUAL PARA JÓVENES

RETIRO ESPIRITUAL PARA JÓVENES

Tema: Clara de Asís, mujer apasionada por Dios.

Sábado, 27 de febrero

en el Convento Santa Clara (Hellín – Albacete)

¡Hola amigo! ¿Desear tener un tiempo para ti? ¿Quieres preguntarte cómo va tu vida y tu fe? ¿te has preguntado cómo seguir a Cristo?

Te habrás preguntado, ¿para qué un retiro espiritual? En nuestro mundo materialista y acelerado, hablar de unos minutos de paz y espiritualidad parece un sueño. Pero esa es exactamente la propuesta que te queremos hacer con un retiro espiritual.  Tendrás un encuentro con Dios, con los hermanos y, sobre todo, contigo mismo.

Si tienes más de 17 años y eres un joven con inquietudes, te invitamos a participar en este retiro de jóvenes.

Para mayor información e inscribirse llama al teléfono 616 83 01 97 (pregunta por Fray Antonio Jiménez, franciscano) o escribe al correo ajimenezofm@hotmail.com.

Visita el blog  http://pastoralfranciscanos.blogspot.es

o página web: www.franciscanosofm.es

REGALOS A JESÚS

“Se dice que, cuando los pastores se alejaron y la quietud volvió, el niño del pesebre levantó la cabeza y miró la puerta entreabierta. Un muchacho joven, tímido, estaba allí, temblando y temeroso.

- Acércate- le dijo Jesús- ¿Por qué tienes miedo?

- No me atrevo... no tengo nada para darte.

- Me gustaría que me des un regalo – dijo el recién nacido.

El pequeño intruso enrojeció de vergüenza y balbuceó:

- De verdad no tengo nada... nada es mío, si tuviera algo, algo mío, te lo daría... mira.

Y buscando en los bolsillos de su pantalón andrajoso, sacó una hoja de cuchillo herrumbrada que había encontrado.

- Es todo lo que tengo, si la quieres, te la doy...

- No - contestó Jesús- guárdala. Querría que me dieras otra cosa. Me gustaría que me hicieras tres regalos.

- Con gusto – dijo el muchacho- pero... ¿qué?

- Ofréceme el último de tus dibujos.

El chico, cohibido, enrojeció. Se acercó al pesebre y, para impedir que María y José lo oyeran, murmuró algo al oído del Niño Jesús:

- No puedo... mi dibujo es horrible... ¡nadie quiere mirarlo...!

- Justamente, por eso lo quiero... siempre tienes que ofrecerme lo que los demás rechazan y lo que no les gusta de ti. Además quisiera que me dieras tu plato.

- Pero... ¡lo rompí esta mañana! – tartamudeó el chico.

- Por eso lo quiero... Debes ofrecerme siempre lo que está quebrado en tu vida, yo quiero arreglarlo... Y ahora –insistió Jesús- repíteme la respuesta que le diste a tus padres cuando te preguntaron cómo habías roto el plato.

El rostro del muchacho se ensombreció, bajó la cabeza. Avergonzado, y, tristemente, murmuró:

- Les mentí... Dije que el plato se me cayó de las manos, pero no era cierto... ¡estaba enojado y lo tiré con rabia!

- Eso es lo que quería oírte decir –dijo Jesús- Dame siempre lo que hay de malo en tu vida, tus mentiras, tus calumnias, tus cobardías, tus crueldades. Yo voy a descargarte de ellas... No tienes necesidad de guardarlas... Quiero que seas feliz y siempre voy a perdonarte tus faltas. A partir de hoy me gustaría que vinieras todos los días a mi casa”

 

2º ENCUENTRO DE JÓVENES FRANCISCANOS (santiago de Compostela, del 9 al 15 de agosto

NOTICIAS DESDE LA PASTORAL JUVENIL VOCACIONAL

Fr. Antonio Jiménez, OFM

¡Buen Camino, Buena Gente! Este es el lema del II Encuentro europeo de jóvenes franciscanos. Son las palabras que Francisco de Asís dirigía a la gente que se encontraba en su camino. Con estas sencillas palabras Francisco anunció a Cristo con su vida. Con estas  entrañables palabras Francisco se ganó el afecto y el cariño de la gente de su época.  Y esto es lo que 800 años después, los Franciscanos estamos celebrando que, de manera sencilla y alegre, al estilo de vida de Francisco seguimos anunciando a Cristo. Sabemos que Francisco hoy, en el siglo XXI , a través de los Franciscanos, sigue ganándose el cariño de la gente.

Haciendo memoria, en agosto de 2007 tuvimos el I encuentro europeo de jóvenes franciscanos en la ciudad natal de Francisco, Asís. Este año, del 9 al 15 de agosto, jóvenes  procedentes de diferentes países de Europa (más de 1500 jóvenes de 18 países en total), nos hemos vuelto a encontrar  para celebrar y compartir la vida y la fe en Cristo unidos por el Santo de Asís.  Esta vez, el escenario del II encuentro europeo de jóvenes franciscanos tuvo lugar en las etapas del camino del apóstol Santiago (de León a Santiago de Compostela).

El camino de Santiago es una experiencia  - entre otras muchas – que ayudan a marcar el sentido de la vida de los jóvenes. Los jóvenes - y más en los tiempos difíciles en que viven y que la misma sociedad les señala-, buscan dar sentido a su vida.

Desde la Pastoral Juvenil Vocacional de las Provincias Franciscanas de España y Portugal hemos sembrado (organizado) la semilla del Camino de Santiago, y creo que los frutos del Camino (de la vida) han sido inmediatos. Creo que esta experiencia ha servido para que los jóvenes se expresen, se interroguen y den respuesta a muchas preguntas que llevan dentro. Es increíble constatar que algo tan sencillo como caminar atrae a los jóvenes, pues experimentan que uno no está solo en la vida sino que además saben que no hacen solos el camino de la vida y de la fe. A simple vista he visto cómo los jóvenes se sienten acogidos, cómo hacen fiesta de lo pequeño, con qué facilidad establecen relaciones con otros que nunca han visto antes… El Encuentro ha tenido momentos para todo: catequesis, celebraciones, talleres, encuentros con verdaderos testigos de Cristo, tiempo personal de oración, momentos de silencio, gestos de solidaridad…  Espero que la semilla del Encuentro de Jóvenes Franciscanos y el Camino de Santiago dé su fruto en la vida de cada uno de los jóvenes participantes y que haya supuesto para ellos una experiencia de Dios.

                                                                                     ¡Buen Camino, Buena Gente!

LA SEMILLA QUE DA FRUTO

 CATEQUESISLa semilla que da fruto

Desarrollo

1.       Presentación del póster vocacional. Evocar las imágenes y lema de manera global. Para comprender y mejor los detalles del póster, se hace lectura del evangelio de Mt 4,3-9. El animador de la dinámica cuestiona al niño/joven sobre los personajes, cosas que se ven (pocas, la mano del sembrador, las semillas…). En definitiva, el niño-joven comparte lo que ha descubierto, qué le llama la atención y en qué ha fijado su mirada.

2.       Introducción aclaratoria: el catequista hace una introducción, indicando que estamos:

·         Ante una parábola de Jesús. A Jesús le gustaba hablar en parábolas. Se trata de historias cortas donde Jesús utilizaba imágenes cotidianas de la vida para transmitir una enseñanza. Jesús en las parábolas nos habla del Reino de Dios.

·         La parábola que aquí se presenta es la del Sembrador (o también la podemos llamar “de la semilla”).

3.       Momento de diálogo.

El catequista presenta la parábola indicando que el sembrador esparce las semillas en la tierra. Pero según en la tierra que cae, la semilla no es  igualmente agradecida.  Y presenta los cuatro tipos de tierra: la semilla que cayó junto al camino – la semilla que cayó entre pedregales – la semilla que cayó entre espinos – la semilla que cayó en tierra buena.

Es cierto que la eficacia de la semilla depende de las condiciones de la tierra (campo), pero no es menos cierto que sin sembrar, por muy buena que sea la tierra, no puede haber cosecha de frutos. 

4.       Francisco, semilla que dio fruto.

El catequista relaciona la parábola del Sembrador y la semilla con la figura de Francisco de Asís. He aquí algunas ideas: Francisco de Asís como tierra buena dio fruto; el éxito de Francisco de Asís fue que estuvo atento y acogió la semilla de la Palabra de Dios en su vida; Francisco de Asís no solamente se quedó en acoger y recibir, sino que él también dio; Francisco sembró como el sembrador la semilla de la Buena Nueva, el Evangelio; y las semillas que Francisco de Asís sembró fueron las de la Paz y el Bien. Hoy, más de 800 años más tarde, los Franciscanos siguen siendo sembradores de “Paz y Bien”.

5.       Oración final. Se termina la sesión de la catequesis rezando la siguiente oración (todos en corro y unidas las manos). Los niños repetirán a modo de eco (después del catequista) cada una de las siguientes frases de la oración.

 

Señor,

Ayúdanos a ofrecer nuestra vida,

que no la guardemos para nosotros

sino que la entreguemos con alegría a los demás.

Porque dando se recibe

y muriendo se encuentra la vida verdadera,

nos enseña la oración de San Francisco.

Jesús,

Tu que nos muestras

la entrega de la vida hasta el final,

enséñanos a dar más,

a ofrecer lo que tenemos

para que otros vivan más y mejor.

Padre Bueno,

queremos ser buenas semillas,

que den frutos de paz y bien

en el mundo que vivimos.

Enséñanos a crecer y dar lo mejor de nosotros

para ayudar a los demás.

Queremos ser como Jesús y Francisco de Asís

semillas de vida nueva

para todos los que nos rodean.

                                - Que así sea –

 

                                                                                                              Fr. Antonio Jiménez, OFM

ORACIÓN DESDE LA ESPERANZA

CANTO DE ENTRADA.

 

VENITE, EXULTEMUS DOMINO.

VENITE, ADOREMUS.

VENITE, EXULTEMUS DOMINO.

VENITE, ADOREMUS.

    INTRODUCCIÓN.  

 

    Un ser querido es como una capilla iluminada. En ella se muestra Dios y se hace presente, ya que una persona es sagrario donde habita el Espíritu Santo del Señor.

 

    Ese ser querido, lo es así porque su vida es luz entre nosotros, de manera que su presencia rompe nuestras oscuridades. Pero llega un momento, inesperado y traicionero, en el que se nos va: la capilla se apaga y esa oscuridad, antes rota, ahora es cada vez más grande, tanto que no somos capaces ver a Dios tal como nos lo mostró.

 

    Queda en el ambiente una esperanza; la esperanza en la Resurrección que, con una humilde llama, nos ayuda a caminar con la certeza de que una vida que lo ha sido llena en el Señor, nos puede hacer sentir, desde lo eterno, ese amor que un día nos regaló y que ahora, cogida de la mano de Dios, nos lo sigue ofreciendo.

 

    Dicen que la energía y la materia, en contra de destruirse, terminan transformándose. ¿Qué sucederá con el amor? Si éste es eterno y no puede destruirse, será porque es capaz de transformarse en Resurrección Eterna.

CANTO.      (Mientras encendemos nuestras velas).

 

LUZ DE CRISTO, LUZ DE CRISTO.

LUZ QUE BRILLA SIN CESAR  EN MI OSCURIDAD.

LUZ DE CRISTO, LUZ DE CRISTO.

LUZ DE VIDA Y DE VERDAD.  LUZ DE LIBERTAD.

TIEMPO PARA LA ORACIÓN COMPARTIDA (peticiones, acción de gracias…).

 

 

ORACIÓN CON IMÁGENES (POWER POINT).

 

 

   ACCIÓN DE GRACIAS.

 

   Cuando nos pusimos a preparar esta celebración, no pudimos evitar pensar que con ella, íbamos a dar a Eva su última despedida. ¡Qué triste sería eso si fuese así!: dejar un adiós aquí sobre el altar, en lugar de un sigamos contigo hasta donde Jesús nos prometió. Sería más justo un darte gracias y un pedir a Dios que te permita acompañarnos desde ese lugar, desconocido para nosotros y gozoso para ti, desde donde tú te encuentras.

   Eva, te hemos conocido dando vida…, dando vida con tu enorme sonrisa, con tu bondad, con tu búsqueda insaciable de Dios y del sentido de la vida, con tus dudas siempre cargadas de esperanza, con tus ratos de oración en Jumilla… con tu entrega sin medida a Mariano y tus hijos. Te hemos conocido dando vida y te has ido dando vida a Guillermo y a todos los que conservaremos siempre en nuestro corazón la obra que Dios ha hecho en ti.

   El viernes, 28 de noviembre, Dios mismo te dijo que habías sido instrumento de su paz.

   Padre… sabemos que Tú eres el que permite a Eva seguir cuidándonos, seguir cerca de nosotros desde donde esté.

   Nosotros necesitamos más fe para comprenderlo, más esperanza para sentirlo y más amor para vivirlo, pues es tu voluntad la que se ha cumplido, y ésta, siendo tuya, es acto de Amor.

 

   PADRENUESTRO.

 

 

   CANTO FINAL.

 

NADA NOS SEPARARÁ. NADA NOS SEPARARÁ.

NADA NOS SEPARARÁ DEL AMOR DE DIOS.

   La hiciste para soplar alegría. Con generosidad decía a los trigales la belleza de sus espigas mientras las balanceaba, y haciendo cosquillas a los espíritus tristes, les hacía sonreír.

 

 

   Pusiste en ella talentos y, con gran acierto y valor, los hizo producir hasta amasar la gran fortuna de ser instrumento de tu paz.

 

 

   La llevaste a una playa y a ésta se dedicó acariciándola con un amor especial. Con la brisa hiciste de la playa un oasis en el que brotaron tres hermosas palmeras.

 

 

   Pero la brisa se fue, respondió a tu llamada. No sentimos sus caricias. Éstas ya no volverán.

 

 

   Cuando la brisa se fue, dejó marcada una senda; fue su penúltimo regalo, un camino de esperanza en cuyo final ella nos espera bajo un cielo sin nubes, soplando alegría y haciendo de su playa el vergel del paraíso.

 

                    Canto: “El alma que anda en amor”

 

 

 LA AMISTAD. 

 

   Un maestro es un jardinero que, tomando de la fuente de la sabiduría, riega en el mundo las semillas que lleva en su interior, para que se muestren como un gran árbol.

   Eva era una gran maestra; abrió la fuente de la sabiduría y regó la semilla de la amistad que ella misma sembró en nosotros. Nos mostró así un gran árbol que hizo crecer día a día.

 

 

        (Tomado de “El Profeta”.   Khalil Gibran).

 

   Un joven dijo: “Háblanos de la Amistad”. Y él respondió:

 

   Vuestro amigo es la respuesta a vuestras necesidades. Él es el campo que plantáis con amor y cosecháis con agradecimiento. Y él es vuestra mesa y vuestro hogar. Porque vosotros vais hacia él con vuestra hambre y lo buscáis con sed de paz.

   Cuando vuestro amigo os hable francamente, no temáis vuestro propio “no” ni detengáis el “sí”. Y, cuando él permanezca en silencio, que vuestro corazón no cese de oír su corazón; porque cuando hay amistad, todos los pensamientos, todos los deseos, todas las esperanzas nacen y se comparten en espontánea alegría. Cuando os separéis de un amigo, no sufráis; porque, lo que más amáis en él se volverá nítido en su ausencia, como la montaña es más clara desde el llano para el montañés.

 

   Y no permitáis más propósito en la amistad que el ahondamiento del espíritu, porque el amor que no busca más que la aclaración de su propio misterio, no es amor sino una red que, lanzada, sólo recoge lo inútil. Y haced que lo mejor de vosotros, sea para vuestro amigo.

 

   Si él ha de conocer el menguante de vuestra marea, que conozca también su creciente.

 

   Porque, ¿qué amigo es el que buscaréis para matar las horas? Buscadlo siempre para vivir las horas. Porque él está para llenar vuestra necesidad, no vuestro vacío. Y en la dulzura de la amistad dejad que haya brisas y placeres compartidos, porque en el rocío de las cosas pequeñas el corazón encuentra su mañana y se refresca.

 

 

 

SILENCIO BREVE.

 

 

 

CANTO.

 

          (Canto grabado por el grupo KERIGMA, en el que cantaba Eva)

         

 CALLAD Y ESCUCHAD AL MAESTRO.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


LECTURA.

 

     Para los cristianos la Resurrección no es una reanimación del cuerpo. En nuestra resurrección, la persona íntegra que somos, cuerpo y alma, será recreada por Dios eternamente y, como consecuencia, también toda su vida y todo lo que le ha rodeado a través de ésta, viéndose libre del pecado y del dolor; y todo ello, eternamente, mostrándosenos Dios tal y como es.

 

Del Libro del Apocalipsis 21, 1-7.

 

   1 Luego vi  un cielo nuevo y una tierra nueva - porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar no existe ya.  2 Y vi la Ciudad Santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios, engalanada como una novia ataviada para su esposo. 3 Y oí una fuerte voz que decía desde el trono: "Esta es la morada de Dios con los hombres. Pondrá  su morada entre ellos y ellos serán  su pueblo y él, Dios-con-ellos, será su Dios. 4 Y enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado."

   5 Entonces dijo el que está sentado en el trono: "Mira que hago nuevas todas las cosas”." Y añadió: "Escribe: Estas son palabras ciertas y verdaderas." 6 Me dijo también: "Hecho está: yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin; al que tenga sed, yo le daré del manantial del agua de la vida gratis. 7 Esta será la herencia del vencedor: yo seré Dios para él, y él será hijo para mí.

 

   SILENCIO BREVE.

 

   CANTO.

 

Cristo ha resucitado, Cristo ha resucitado. Resucitemos con Él. Cristo nuestra vida.

       ALELUYA, ALELUYA. CRISTO HA RESUCITADO. ALELLUYA.

 

Muerte y vida lucharon. Cristo ha resucitado y la muerte fue vencida. Cristo nuestra vida. ALELUYA, ALELUYA….

 

Es el grano que muere. Cristo ha resucitado. Para el triunfo de la espiga. Cristo nuestra vida. ALELUYA, ALELUYA...

 

Cristo es nuestra esperanza. Cristo ha resucitado. Nuestra paz y nuestra vida. Cristo nuestra vida. ALELUYA, ALELUYA...

 

Vivamos vida nueva. Cristo ha resucitado. El bautismo es nuestra Pascua. Cristo nuestra vida. ALELUYA, ALELUYA...

   IN MEMORIAM.

 

     “Recuerdo aquel domingo nublado de finales de 1992. La misa en Santa Catalina había finalizado y, ya en la calle, un buen amigo mío me presentó a una joven que miraba y hablaba con ilusión. Ante sus pies, una senda de esperanza quería llenarse de sus pasos para llevarla a ese lugar donde la luz es lo único que habita. El nombre de la joven era Eva.

 

     El domingo llegó a su fin; el día siguiente también e igualmente muchos más. Mi buen amigo, por esas cosas de la vida, por ese algo que naciendo en el corazón como una flor está llamado a ser árbol, unió su camino a la senda de esperanza que quería llenarse con los pasos de Eva y así ambos decidieron abrir sus puertas y ofrecernos el aroma de azahar que nos regala la huerta de Murcia todas las primaveras.

 

     Hoy hay nubes en nosotros, igual que aquel domingo de finales de 1992, y Eva no nos mira ni nos habla como antes lo hacía. Sus pasos han llenado un corto camino de esperanza que le ha llevado hasta ese lugar donde lo único que habita es la luz. Desde allí nos ilumina. Ahora, nos queda a nosotros la difícil pero necesaria tarea de correr las cortinas; necesaria porque es el mejor regalo que ella nos puede ofrecer”.

 

               Ricardo Huete

 

 

  SALMO DE AGRADECIMIENTO A DIOS POR EVA.

 

     A través de un salmo expresamos nuestro interior y nos sirve de desahogo tanto en los buenos como en los malos momentos. A Eva, que ha formado parte de nosotros, la sentimos en nuestro interior y se la presentamos a Dios a través de este salmo, como una brisa suave, como caricia suya.

 

     Canto: “El alma que anda en amor”

 

 

EL ALMA QUE ANDA EN AMOR, NI CANSA NI SE CANSA.

 

   A pesar de que haga sol veo el cielo lleno de nubes. La brisa con que ella las apartaba no la siento por aquí.

 

 

VISITA DEL CRISTO SAN DAMIÁN

   Hace tiempo que conocí la imagen del “Cristo de San Damián”, el crucifijo que habló a Francisco. He tenido la suerte, incluso, de ver el original.

 

   Más de una vez, me he fijado en la composición de esta tela clavada sobre tabla y que nadie puede dudar acerca de ella sobre el gran contenido artístico que encierra en sí misma. Con la ayuda de expertos, he visto en ella plasmado el Evangelio según San Juan; pero lo que más ha despertado mi atención han sido las figuras que aparecen bajo sus dos brazos extendidos con intención de acogida.

 

   Bajo el izquierdo se encuentra la Iglesia terrestre, la Iglesia peregrina, formada por pecadores como la Magdalena, por gente normal y corriente como la otra María, por paganos que se acercan porque creen y admiran y también se confían plenamente en Cristo, tal y como le sucedió al centurión y, finalmente, por individuos pequeños, anónimos que, desde la sencillez y casi desde lo oculto y olvidado intentan, al igual que aquél que ofreció una esponja empapada a Jesús, calmar la sed de amor de tantos cristos sufrientes, de los cuáles el mundo está lleno a rebosar.

 

   Bajo el brazo derecho se encuentra nuestra esperanza, la Iglesia celeste, la asumida al cielo y que llamada mujer por Cristo, es presentada como Madre acogedora de todo discípulo amado. Ella es venerada como María y proclamada por el Ángel Gabriel, en nombre de Dios, como la llena de gracia.

 

   A su lado está el discípulo amado, el que acoge a la Iglesia como madre y es acogido por ella como hijo. Este discípulo bien podría ser cada uno de nosotros, pues en todos está el Amor de Dios, a la espera de ser interpretado y disfrutado con la pureza e inocencia que en el Evangelio se nos hace entrever a través del que se nos muestra como discípulo amado. Aparece también, bajo el brazo derecho, el hombre que dio la lanzada a Cristo en el costado, el conocido tradicionalmente como longinos. Su figura pequeña es casi insignificante pero capaz de reconocer al verdadero Hijo de Dios, tras haber sido salpicado por la sangre y el agua que brotaron del costado de Éste.  Esa sangre y esa agua siguen brotando del costado de Jesús y se manifiestan a través de los signos de los tiempos, pues en todo tiempo hay indicios de muerte, pero también los hay de Resurrección y cualquiera, por muy pequeño que sea (al igual que el longinos del Cristo de San Damián) está llamado a abrir los signos con los que Dios, a través de los tiempos, se nos manifiesta como un torrente de esperanza en las adversidades y por encima de ellas.

 

   No voy a seguir interpretando las escenas del crucifijo que habló a Francisco, hay gente más cualificada que yo y que han publicado su exégesis. No obstante, sí que me gustaría resaltar lo que ha supuesto para mí la presencia del Cristo de San Damián en mi tarde del día 31 de enero de 2009.

 

   Francisco, una persona que antes de su conversión había empleado su vida en todo género de excesos, dados su poder adquisitivo y el ímpetu de su juventud, se encontró con un cruce en el que, perpendicular al camino que hasta entonces anduvo, abría otra nueva senda completamente diferente. Debido a ese cruce, Francisco tuvo que frenar y, una vez parado, se halló con el crucifijo viejo y desgastado que le habló: “Francisco, repara mi Iglesia”.

 

   A lo largo de nuestra vida aparecen muchos cruces que nos invitan a tomar un nuevo camino, a dar un giro a nuestra vida, para iniciar otra nueva senda que, sin estar libre de dificultades, se ve iluminada por una esperanza que hace brillar en nuestro interior la satisfacción de sentir al Espíritu de Dios. En ese cruce nos encontramos con algún signo que, al igual que le pasó a Francisco, también nos habla a nosotros y nos dice: “Repara mi Iglesia, la que te rodea, la que llevas en tu interior”,  pues cada uno de nosotros somos Iglesia en continua necesidad de reforma. En definitiva, aunque hoy nos encontremos debajo del brazo izquierdo del Cristo de San Damián, estamos llamados a vivir eternamente debajo del derecho, al igual que el discípulo amado, y así sentirnos hijos eternos de María, la iglesia celeste, tras ser bañados por el agua y la sangre que brotan del costado de Cristo y que no son ni más ni menos que la salvación.

 

   Cuando en nuestro camino encontremos un cruce, parémonos  y escuchemos cómo Cristo nos habla a través de algún signo, lo mismo que hizo con Francisco en San Damián.

 

   Es un lujo para la historia de la humanidad el contar entre sus líneas con un pobre hombre de Asís que, desnudándose de sí mismo, se vistió con la túnica de la humildad, para ser instrumento de Dios, a la hora de reparar su Iglesia.

 

                                                                                  RICARDO HUETE (ALBACETE)

NOTICIERO FRANCISCANO

Paz y Bien, amig@s. Comunicaros que dentro de poco dispondréis de una blog donde recibir información de actividades programadas en la pastoral juvenil-vocacional de la Provincia franciscana de Cartagena. Os animo a que abráis este medio. Hasta pronto.

Fr. Antonio Jiménez, OFM. Animador de la Pastoral Juvenil Franciscana.

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